Oklahoma City, 18 de abril de 2011.
Por tercera vez se ha debatido en el congreso del estado de Oklahoma y por tercera vez se ha rechazado (afortunadamente) un proyecto de ley que bajo el nombre de Scientific Education and Academic Freedom Act pretendía, amparándose en la libertad de cátedra, permitir a los profesores del las escuelas publicas de Oklahoma enseñar a sus alumnos que existen dudas razonables sobre el origen quimico-biologico de la vida….
…es decir: en Oklahoma, como en muchos otros estados del llamado cinturón bíblico norteamericano, hay gente que, argumentando una controversia científica que entre los verdaderos científicos no existe, cuestiona la teoría evolucionista elaborada a partir de los estudios de Darwin. En su fanatismo cristiano pretenden dejar una puerta abierta a la enseñanza en las escuelas publicas de la teoría del ‘diseño inteligente’ de la vida humana en un determinado momento histórico: enseñar el libro del Génesis como si de un libro de Historia Natural se tratara. Algo que ni los más rancios teólogos vaticanos se atreven a defender en estos días en Europa.
Quizá sean los propios creacionistas (como así se denominan) la mejor prueba de las teorías evolucionistas: el ser humano ha evolucionado de forma diferente en diferentes lugres del planeta.
